A la calle por vez primera

Cuando jugaba, el ‘Pibe de Oro’, objeto de innumerables golpes de sus marcadores a lo largo de su carrera, ya era persona de sangre caliente. Sin embargo, se contuvo bastante bien en sus reacciones, para bien de sus escuadras. Pero nadie es totalmente perfecto, y una decena de veces en su vida (una cada 63 partidos) el colegiado le mostró la temida cartulina roja. Tal día como hoy, hace 42 años, ¡la primera!

La fase de liguillas del extinto Campeonato Nacional, que cerraba la temporada argentina, cumplía su jornada número 6 aquel jueves, 8 de diciembre de 1977. Había que jugar 14, así que aún no había terminado la primera vuelta. Y el calendario había dictado que Argentinos Juniors visitase ‘La Docta’, la ciudad de Córdoba, para medirse a Belgrano.

La velada se le dio mal al equipo porteño. Dominó la posesión pero no supo romper la defensa cordobesa. En cambio, el ‘Pirata’ (sobrenombre de Belgrano) puso más empeño, y logró sus dos goles en un disparo muy lejano y un fallo del arquero colorado Munutti en un córner.

Minuto 84, ya con 10 futbolistas por bando, y con Belgrano manejando el cronómetro con habilidad. Aquel Dieguito de 17 años y ya 53 choques en Primera División, que no había jugado bien, se frustró por todo el cóctel, y el árbitro Melidoni le expulsó por juego brusco. Fue su primera roja, que supuso dos partidos de sanción que hicieron peligrar las posibilidades clasificatorias de Argentinos.

Embed from Getty Images

De las otras nueve expulsiones en partido de competición oficial, una sucedió también defendiendo a Argentinos; tres, con Boca; dos, con el Napoli; una, con el Barça; otra, con el Sevilla. Y la más famosa simbolizó un momento muy frustrante: fue con la Selección, en el partido contra Brasil que supuso su eliminación del Mundial de España ’82.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

’10’ eterno del campeonato argentino

Seguro que a Dieguito le dio rabia, repleto de ganas, energía y fútbol como podía estar un adolescente. Pero, aquel 5 de diciembre de 1976, la temporada argentina de clubes estaba muy próxima a terminar.

El Campeonato Nacional consumía sus últimas fechas, un torneo que había visto el debut del ‘niño maravilla’ a los 15 años, y sus primeros goles apenas cumplidos los 16. Sin embargo, ni había descensos en aquella competición, ni casi posibilidades de que Argentinos Juniors se clasificase entre los dos primeros de su grupo y siguiera en liza.

Para lo que sí le valían al pibe aquellos partidos terminales de la campaña era para seguir rodándose, ganando en experiencia y galones entre los mayores. Y, en aquel anónimo 1-1 entre Argentinos y San Lorenzo (16ª jornada de las 18 de la liguilla), lo más importante que sucedió lo sabemos a posteriori. El joven mediapunta se hizo con el número 10 -aquel con el que se lo identifica universalmente- para el resto de sus días en la Primera División argentina.

Dos jornadas atrás, Maradona había partido desde el banquillo en la derrota en cancha de All Boys. En el partido anterior, ya fue titular contra Colón de Santa Fe, pero llevó el 11 de teórico extremo izquierdo. Frente a los de Almagro, en su noveno choque con el primer equipo, el 10 –que ya había lucido alguna otra vez antes- fue suyo definitivamente en su país. Jugaría otros 233 encuentros de Primera en Argentina, tanto con el Bicho Colorado como con Boca Juniors y Newell’s Old Boys, antes y después de su largo periplo europeo. Fue titular en todos ellos… y siempre con el 10.

En la Selección aún no había debutado, así que por supuesto que el doble dígito no era suyo aún; llegaría a jugar en la Copa América con el 6… En Barcelona, Napoli y Sevilla, suplencias al margen, casi siempre actuaría también con su número hermano, pero hay alguna excepción.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Cuando Racing masacró el templo ‘bostero’ (4-6)

“Cuando los boludos decían que el campeonato estaba arreglado para Boca, ¿ahora qué van a decir? Son más boludos que antes”. Declaraciones de Maradona después de llorar la catastrófica derrota de hoy hace 24 años ante Racing de Avellaneda. Fue la ocasión en que más goles le marcaron a un equipo suyo (4-6), y encima en plena Bombonera.

Y razones no le faltaban al ‘10’ para desahogarse, tras la que por cierto también fue su última aparición con el rompedor look de la franja amarilla entre los rizos. Efectivamente, a aquel Torneo Apertura de 1995 le restaban ya solo dos jornadas por delante, y el vapuleo había sacado a los ‘bosteros’ del liderato, que ahora correspondía a Vélez. No lo recuperarían más. La fábula del rey Arturo no iba a materializarse con el ‘Pibe de Fiorito’.

Pero además, las sensaciones fueron mucho peores que el marcador en sí. En el minuto 12, Racing ya ganaba por 0-3. Y pese a que Boca logró llegar al descanso minimizando males (2-3), los de La Academia se volvieron a despegar fácil (2-5 en el minuto 60). A partir de ahí, maquillaje. Tres goles del ‘Mago’ Rubén Capria, dos del ‘Piojo’ López y otro de Marcelo Delgado resituaban en la carrera por el título a los dirigidos por Miguel Ángel Brindisi, aquel crack que coprotagonizó junto a Diego el triunfo del Metro ‘81. El equipo visitante y los hinchas lo celebraron a tope en el mismo campo.

¿Y Diego Armando? Él no anduvo mal, contribuyó directamente a tres de los cuatro goles de su bando (un penalti anotado, dos asistencias). Pero la derrota era lo que le faltaba, tras haber desaparecido de la circulación durante varios días, y haberse incorporado a la concentración boquense solo horas antes del trascendental duelo entre dos de los tres de arriba de la tabla.

Fue solo la segunda mala noticia para el ‘10’ en el mismo y fatídico día. Porque, hasta poco antes del pitido inicial, se celebraron las elecciones presidenciales de Boca, ganadas por un joven empresario. Era un tal Mauricio Macri que, con los años, llegaría a presidir también la nación. Diego no solo prefería al tándem que le trajo de vuelta al club de su corazón (Antonio Alegre-Carlos Heller), sino que pronto empezaría a chocar con la forma de gobierno de Macri, y más tarde con su ideario político.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Y, de pronto, Newell’s terminó

Mago rojinegro. Foto: 90s Football.

No hay comparación posible. En ningún lugar dejó Diego Armando mayor huella que en Newell’s Old Boys de Rosario, al menos en proporción con respecto al poco tiempo que pasó siendo rojinegro.

Su trayectoria allí se limitó a unas pocas semanas entre septiembre de 1993 y enero de 1994. Pero entre su increíble puesta a punto tras largo parón (el ‘Pelusa’ recuperó un aspecto casi de adolescente), una larga concentración con la Selección y las lesiones, en cuatro meses y medio apenas pudo jugar con los ‘leprosos’ cinco partidos oficiales y dos amistosos. En cambio, ambas partes recuerdan la época como muy ilusionante. ¡Tan es así que una de las tribunas de El Coloso del Parque, estadio de Newell’s, lleva el nombre del crack…!

Aquella truncada aventura sufrió su herida de muerte tal día como hoy, en 1993. El equipo iba fatal en la clasificación, había cambiado de entrenador y el ‘10’ tenía que jugar sí o sí pese a los contratiempos musculares que arrastraba desde el doble duelo Argentina-Australia por la Repesca premundialista. Además, Newell’s había logrado aplazar un par de compromisos de aquel Torneo Apertura, lo que le había servido precisamente para poder contar con su nuevo capitán; ahora había que recuperarlos atropelladamente.

Así que Maradona se presenta a este Huracán-Newell’s del jueves, 2 de diciembre, tras haber disputado renqueante otros cuatro partidos –incluido uno con la Albiceleste- en los anteriores 15 días: ¡inaguantable…! Y lo que se podía temer, sucedió: poco después de la media hora de acción, el astro aceleró a por un balón y se desgarró el muslo izquierdo. Hubo de abandonar el partido.

En principio, se esperaba un mes de baja para el prócer. Inopinadamente, el calendario podía convertirse ahora en oportuno aliado: poco después del contratiempo, el Torneo Apertura preveía un raro parón hasta finales de febrero, que le venía muy bien a la recuperación de Diego. Pero fue su última aparición oficial en Newell’s, con el jugador minado por un cóctel de problemas físicos y anímicos.

Solo disputó ya con esa camiseta un amistoso contra el Vasco de Gama brasileño, en el que se resintió de otra lesión muscular distinta ¡mientras subía unos escalones para saltar al césped…! De común acuerdo, rescindió su contrato el 1 de febrero de 1994. Estaba deprimido, aunque la presencia a unos meses vista del Mundial de Estados Unidos funcionaría como acicate para su enésimo retorno.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Dos genios fallan tres penaltis

Los cracks de Huracán y Argentinos: Houseman y Maradona.

Aquel Huracán-Argentinos Juniors del Campeonato Nacional de 1977 fue un partido inusual, empezando porque se jugó en miércoles, por lo apretujado del calendario. Terminó en empate, hubo goles (2-2) y el Bicho colorado remontó en los últimos seis minutos, ¡cuando ya le habían expulsado a dos jugadores…! Pero, sobre todo, un hecho inusual: los dos genios de la cancha se combinaron para marrar tres penaltis.

Diego Armando falló uno para los forasteros, y los otros dos el artista Houseman (algo así como un ‘preMaradona’), que además era uno de los grandes ídolos del joven ‘10’. Desde que el argentino Martín Palermo desperdició él solito tres penas máximas en el mismo partido contra Colombia (Copa América 1999), toda comparación parece quedarse corta. ¡Pero lo de aquel choque entre el ‘Globo’ y el ‘Bicho’ tampoco es habitual!

Diego Armando, de 17 añitos recién cumplidos, había nacido como lanzador de ‘penales’ apenas una semana antes. El 23 de noviembre de 1977 marcó el primero de su vida en partidos oficiales, contra Unión de Santa Fe. El segundo también fue dentro, el domingo 27 ante Atlético Ledesma. Y en el tercer chut desde once metros de aquella tarde en El Palacio de Parque Patricios, sede de Huracán, el portero local Héctor ‘Chocolate’ Baley le detuvo el intento a los 16 minutos, aún con el 0-0.

Siguió el combate, con dos goles del ‘Loco’ Houseman que pusieron en ventaja a Huracán (minutos 25 y 35, 2-0). Pero aún restaban muchas emociones. Tras el descanso, Munutti, arquero de Argentinos, le paró el primer penalti al ídolo de Huracán (minuto 49). Jorge Orlando López descontó para la visita (84, 2-1). Houseman, que pudo haberse convertido en cuatrigoleador, mandó su segunda pena máxima al travesaño (85). Y a dos del final, Carlos Fren enchufó desde el área chica en un córner (2-2).

Solo cabe añadir: ¡viva el fútbol!

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

La afición que animó a 12

Letras gigantes en La Bombonera.

El sagrado templo ‘xeneize’ se vistió de gala una vez más hoy hace 26 años, en 1993. A priori el cartel no decía mucho, o no mucho más que en cualquier otro partido en La Bombonera: 12ª fecha del Torneo Apertura (que constaba de 19), Boca Juniors (relativamente descolgado) contra Newell’s Old Boys (colista). Pero no, era día de doble escalofrío colectivo: el campeón mundial Menotti retornaba al banquillo auriazul. Y, sobre todo, en el bando contrario… ¡Maradona!

Casi 12 años más tarde, el ‘Pibe de Oro’ volvía a jugar un partido oficial en La Bombonera, por mucho que ya la hubiera pisado con el Sevilla poco más de un año antes. Fue un amistoso donde, por cierto, Maradona lució ambas camisetas, pero marcó con la de Boca…

Desde su retorno al campeonato de su país con Newell’s, en octubre de ese mismo 1993, Diego Armando salía a homenaje por comparecencia. Sus compatriotas llevaban sin verlo en el campeonato argentino desde 1981, y ya estaba considerado mito transversal, por encima de los colores de las aficiones. Sin embargo, las explosiones anteriores de júbilo colectivo empequeñecerían con respecto a la vuelta del hijo pródigo al templo ‘bostero’.

De hecho, Boca salta al césped un poco antes que el rival, como para dejar como plato fuerte la entrada de ‘D10s’ capitaneando al plantel visitante. Ya desde los minutos previos a su aparición, las ovaciones y cánticos situándole como objeto de culto son constantes en La Bombonera. Una bandera enorme, auriazul, se despliega en la tribuna de ‘La 12’ y la cubre casi por entero, con el nombre del ídolo estampado en letras gigantes.

Vestido de Newell’s, pero mito transversal.

El verde es un caos de cámaras, autoridades y hasta espontáneos, e incluso el pitido inicial se retrasa un poco ante tamaño desconcierto. El propio ‘Pelusa’ recibe un par de placas, tanto la institucional de su ex club como la de una representación de la hinchada. También se abraza con Menotti, ese viejo amigo-enemigo de los 70. Pero llega un momento que el ‘10’ parece aturdido, ya no sabe ni dónde ir entre el bullicio.

Por fin, el pasto se despeja de intrusos y empieza el fútbol. En realidad, el partido tiene muy poca historia: 2-0 claro para Boca, que lo hace mucho mejor que en apariciones anteriores (por algo cambió de técnico). El capitán de Newell’s sigue sin recuperarse de los problemas musculares que le aquejan desde la reciente Repesca premundialista contra Australia, y actúa “casi cojo”, revelará tras el choque. Solo deja destellos en mitad del gris oscuro general de su escuadra.

Eso sí, quizá como parte del homenaje… los jugadores de Boca no le hacen ni una sola falta, un respeto físico que rara vez (¿o nunca?) sintió ni sentirá en su carrera.

Prolegómenos y goles:

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

‘D10s’ regresa al River-Boca

Enzo y Diego.

El superclásico del fútbol argentino recuperaba estandarte hoy hace 24 años, el 26 de noviembre de 1995. El último Maradona se batía en su última etapa profesional, de vuelta a Boca Juniors, con el reto de volver a hacerle campeón. Su único año anterior en Boca (1981) se saldó con un título Metropolitano –la liga de entonces- y cuatro Boca-River disputados, con cinco goles maradonianos. 14 años y 25 días después, volvía a jugar el partido de los partidos de su país.

Si Argentina entera se detiene a la hora del superclásico, qué decir de aquel choque de gigantes en el Monumental, correspondiente a la jornada número 16 (de 19 totales) del Torneo Apertura ‘95. Boca iba líder pero Vélez acechaba cerca; River no tenía ya nada que hacer, pero contaba con un equipazo (Francescoli, Ortega, Gallardo…) y ganas lógicas de que su enemigo máximo no triunfase.

Y por supuesto, Maradona. A la escuadra de los amores del ‘Pibe de Oro’ se le habían resistido mucho los títulos desde su marcha en 1982. Apenas estuvo un año en ‘La mitad más uno’, pero sus proezas técnicas, su identificación absoluta con la camiseta y la posterior escasez de alegrías en casa ‘bostera’ hacían recordar aquella temporada como un lejano paraíso. Había tenido a River enfrente otras dos veces, en sendos amistosos (en el 82 aún con Boca, en el 84 con el Napoli). Pero esto era otra cosa: el redentor había vuelto, incluido el guiño de su amarilla franja en el pelo.

Embed from Getty Images

Y, por si fuera poco, el entrenador de enfrente se llamaba Ramón Díaz. Retirado como futbolista meses antes en Japón, el ex amigo juvenil del crack ya se había hecho con el timón del banquillo ‘millonario’, un barco al que llevaría muy lejos. Hacía años que no se hablaba con Diego Armando, al que acusaba de haber vetado de la Selección (el ‘10’ siempre lo negó).

Y, por si no bastase aún, los malditos rumores. Días antes del duelo, Maradona había tenido que desmentir con fiereza que hubiera dado positivo en otro control antidoping. Era falso pero, medio deprimido y medio iracundo, desapareció durante un tiempo de la vida pública, sin mucha explicación. Volvió, eso sí, para el partidazo: era el capitán, no podía faltar.

¿El fútbol en sí? Muy poquito (0-0). Como pasa a menudo, las expectativas sepultaron un mano a mano cargado de prudencia y nervios. Diego le puso ganas y gotas de calidad, e intentó decidir, pero no lo consiguió. Vélez se colocó a dos puntos de los ‘xeneizes’. El título del retorno maradoniano parecía hecho, pero la realidad empezaba a torcerse.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Primer mano a mano a 11 metros

Tal día como hoy, en 1977, era miércoles, pero hubo fútbol en Argentina. Se jugaba la 2ª jornada del Campeonato Nacional, el segundo torneo de la Primera División de entonces. A Argentinos Juniors, equipo del meteoro Maradona, le correspondió arrancar con visita a Unión de Santa Fe, donde defendía puerta un tal Nery Pumpido, el mismo que alcanzaría la gloria junto al ‘Pelusa’ en México ’86 (ver foto inferior). El de Villa Fiorito cumplía 50 partidos exactos en la máxima categoría.

Embed from Getty Images

Al poco del pitido inicial, el ‘Oveja’ Telch, centrocampista internacional albiceleste, ya había puesto por delante a Unión. Pero a los 25, Carlos Fren fue objeto de penalti a favor de Argentinos. Ya no estaba con Argentinos Carlos ‘Bartolo’ Álvarez, el que los tiraba hasta el campeonato anterior (Metropolitano ’77): le fue tan bien (27 goles, 7 de ellos de ‘penal’), que se lo había llevado Boca…

Así que, momentazo histórico: Maradona, un chaval de 17 años y 24 días de vida, se enfrenta a la responsabilidad del mano a mano contra el portero a 11 metros de distancia, por vez primera entre los mayores. El que está enfrente, Pumpido, no es exageradamente mayor (20 años), pero gana el más niño: ¡gol de Dieguito!

Contando solo los partidos de competición oficial, Maradona lanzará en total 109 penaltis (se incluyen siete tandas de desempate), y convertirá 90. Supone una efectividad del 82,6%, altísima en un jugador que tiró tantas veces desde el punto fatídico. Está reconocido como uno de los grandes especialistas de siempre.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

La barrera no es problema (1978)

Exagerando mucho, se puede decir que hay días en que los lanzamientos de falta parecen penaltis, sobre todo si chuta el hombre adecuado.

Eso pudo pensar la afición de Argentinos Juniors otro 19 de noviembre como hoy, el de 1978. Fue entonces cuando las ondas radiofónicas procedentes de la remota provincia de Jujuy –o la prensa del día siguiente- les hicieron conocer que su Dieguito había marcado dos tiros libres en el mismo partido del extinto Campeonato Nacional, torneo que cerraba la temporada argentina por entonces. Fue su primer doblete de falta, de cuatro que logró a lo largo de su carrera en partido oficial. Otro ya lo hemos repasado aquí.

Aquel compromiso de hace 41 años fue eso, casi un compromiso, porque los dos equipos se sabían prácticamente pre-eliminados de la fase de grupos del Campeonato Nacional, aunque aún quedara mucho (fecha 5 de 14). El local era el modesto Altos Hornos Zapla de Palpalá, ciudad a 1.300 kilómetros al noroeste de Buenos Aires: por potencial, parecía difícil que entrara entre los dos primeros del grupo, que eran los que seguirían en competición.

El visitante, Argentinos Juniors, solo podía contar con su joya durante los partidos de jornadas impares (!), porque el resto del tiempo está concentrado con la Selección Sub-20. Pronto, para la segunda vuelta de la liguilla, el combinado nacional juvenil se lo llevará definitivamente. Sin él, todos en el barrio de La Paternal saben que no habrá posibilidades.

Quizá por todo esto, pese al enorme calor que soportan los protagonistas, el partido es de juego desinhibido, y gana el Bicho Colorado por 1-2. En la segunda parte, el doblete. En la primera estocada, una galopada del ‘Pibe de Fiorito’ es cortada en falta al borde del cuadrilátero: la clava por el ángulo. En la segunda tiene más suerte: otro tiro libre, chut del ‘10’, pega en la barrera para desconcierto del portero y dentro.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una o ayudar a que exista, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Globo perfecto contra San Lorenzo de Almagro

Dos capturas del momentazo.

¿Quién no ha oído hablar del tan manido “devolvió el precio de la entrada”? Pues el ‘10’ siempre dejaba algo como para que el espectador sintiera eso. Pero a menudo no se conformaba con el comido por servido: le regalaba al hincha una generosa propina. Por ejemplo, en aquel Boca-San Lorenzo de Almagro que tuvo lugar en La Bombonera tal día como hoy, en 1981.

Faltaban tres jornadas para terminar la fase de grupos del Campeonato Nacional, uno de los dos torneos de la Primera División argentina por entonces (el Boca de Diego Armando había ganado el anterior, el Metropolitano ’81).

Los ‘xeneizes’ llevaban encarrilada la clasificación para cuartos de final, y Maradona venía de firmar un triplete solo una semana antes, con dos lindos goles de vaselina ante Instituto de Córdoba. Pero ante San Lorenzo protagonizó un globo más, mejor aún si cabe: uno de los más espectaculares de su vida. Recordemos que logró 12 en el conjunto de su carrera, por lo que concentró el 25% en solo ocho días…

Boca triunfó por 3-0, y el segundo tanto (minuto 56) vino de esta espectacular manera: el ‘Pibe de Oro’ recibe en el pico del área grande con el rival Veloso delante, le encara haciéndole recular, amaga y clava un impresionante globo cruzado hacia la escuadra opuesta, por encima de Veloso y del portero Cousillas. La hinchada ‘bostera’ se quemó las manos de aplaudir… ¡Disfruten ustedes también!:

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una o ayudar a que exista, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com