Argentinos y el ‘10’ tumban de nuevo a Boca (1978)

Otro de los duelos setenteros contra Boca. Fuente: infoarenales.com.

Una de las peculiaridades de la carrera del gigante Maradona es que jugó poco en las superpotencias de cada país. De sus 589 partidos oficiales con los clubes, solo 129 (uno de cada cinco) fueron con camisetas de los tradicionales ‘grandes’: son los que suma entre Boca Juniors (71) y Barcelona (58). Los otros 460 fueron en escuadras medianas que contribuyó a engrandecer, a saber Napoli (259), Argentinos Juniors (166), Sevilla (30) y Newell’s (5).

Esto propició grandes veladas maradonianas batiendo a adversarios teóricamente más potentes. Y una de ellas sucedió tal día como hoy hace 42 años, cuando su querido Bichito Colorado, Argentinos Juniors, se dio el gustazo de superar a Boca Juniors (1-0), el vigente campeón de América y… futuro destino del astro.

El ‘Pelusita’ tenía aún 17 años, y ya sabía lo que era vencer a ‘La Mitad Más Uno’, pues en la temporada anterior Argentinos se impuso por 1-2 en La Bombonera (doblete suyo). Esta vez no abundó en acciones decisivas, pero también lo hizo bien, bastándose para controlar la zona ancha con su insolente clase, y propiciando también alguna ocasión. El gol fue de Jorge Orlando López, cabeceando en jugada a balón parado.

Varias curiosidades confluyeron en este duelo:

– Dieguito solo llevaba 61 partidos en Primera, pero ya había disputado tres contra Boca, y había ganado dos. No sería la última oportunidad en que experimentara ese subidón.

– El duelo contra los ‘bosteros’ era el debut de Maradona en aquella temporada de 1978, por la 2ª fecha del Campeonato Metropolitano. En la 1ª jornada, ¡River-Argentinos!, no pudo comparecer porque estaba concentrado en Mar del Plata con la Albiceleste. El seleccionador Menotti seguía preparando al ‘equipo de todos’ a conciencia, y aún tenía que decidir algunos descartes de cara al medio inminente Mundial ’78 de Argentina…

– El triunfo de Argentinos fue como local y ante su público. Pero no en su cancha, sino en la de Atlanta, situada en el barrio de Villa Crespo, muy próximo a La Paternal. Esta campaña, el Bicho se decide realmente a nomadear en los partidos de casa por otros estadios de mayor aforo, aprovechando el tirón de su gigaestrella juvenil. En concreto, de 20 partidos como anfitrión en aquel Metro ’78, solo disputó la mitad en su campo titular, el pequeño ‘Cajón’ del cruce entre Boyacá y Juan Agustín García.

P.D. Ha echado a andar la campaña de crowdfunding para que la enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ pueda ser publicada. Es todo un monográfico deportivo sobre el ‘10’ y el fútbol de su época. ¿Quieres contribuir a que exista? ¡Gracias por visitarla, anímate a participar!

https://vkm.is/maradona

¡Golazo!, el primero del ’10’ con Boca

Fuente: SoFoot.

La vida maradoniana venía acelerada aquel primer trimestre de 1981:

– El 20 de febrero, viernes, firmó su primer ‘Pase del Siglo’ para saltar de Argentinos Juniors a Boca Juniors. Ese mismo día jugó un amistoso de presentación+despedida en el coliseo de la Ribera, en el que se vistió con las camisetas de ambos equipos. Marcó con la auriazul, e intentó que no se notara el tirón que había sufrido en sus últimos entrenamientos con el Bicho Colorado.

– El 22 de febrero, domingo, vivió su primer choque oficial como ‘xeneize’ contra Talleres de Córdoba, en la propia Bombonera. Su nuevo equipo abrió el Campeonato Metropolitano venciendo por 4-1, con doblete maradoniano desde el punto de penalti, a pesar de su secreta lesión muscular.

– El 24 de febrero, martes, Boca se trasladó a Mendoza para jugar un amistoso contra Independiente Rivadavia (victoria por 1-2, nuevo tanto maradoniano). Tuvo que dejar el césped a los 55 minutos, porque con ese trote no ha habido manera de recuperarse de la dolencia.

– El 26 de febrero, jueves, marcha a Múnich, Alemania (!) a representar a Puma en la importantísima Feria del Deporte de la ciudad.

– Y el 1 de marzo de 1981, domingo, aterriza por la mañana de vuelta a Buenos Aires. Esa misma jornada forma parte del once inicial del entrenador Silvio Marzolini para recibir en casa a Instituto de Córdoba, debutante en el Metro, por la 2ª jornada del campeonato.

Han sido 10 días de locos, y Maradona –tan cansado como lesionado- va perdiendo energía a medida que pasan los minutos del encuentro. El duelo terminará 2-2, pero en la primera parte el ‘10’ ya había marcado dos veces. El 1-0 fue de nuevo de penalti, tercera pena máxima convertida en una semana. Pero falta lo mejor.

En el minuto 35 de partido, con 1-1 en el marcador, el ‘Pibe de Fiorito’ se inventa su primera obra de arte boquense. Recibe en la frontal del área una prolongación de testa de Perotti, se libra del defensa nieto con un sombrero en la media luna del área y, encimado por este y otros dos adversarios, la pega con la derecha (sí) para clavársela al portero y ex compañero Munutti entre las piernas.

¡Disfrútenlo! (1.15):

P.D. ¡Se acerca el gran día! Dentro de muy poco lanzaremos la campaña de crowdfunding para que la enciclopedia #MaradonaObrasCompletas pueda ser publicada. Este es el adelanto del vídeo promocional. ¡Gracias por ayudarme a difundirlo entre los interesados!

20-02-81: cuando Diego jugó para Argentinos… y Boca

Ciego a flashazos, en los primeros pasos como ‘xeneize’. Fuente: imborrablebloca.blogspot.com.

La tristeza de la despedida del primer amor y la alegría de cruzar a otra dimensión se unieron aquel viernes, 20 de febrero de hace 39 años, cuando se consumó el primer llamado ‘Pase del Siglo’. Ya saben, Maradona dejaba Argentinos Juniors, el club donde llegó cuando apenas levantaba del suelo, por el gigante Boca Juniors, del que era fan –con permiso del Independiente de Bochini-.

Fue un bombazo en la época, una cesión (y no un traspaso) por unas cifras nunca vistas entre dos clubes del país del ‘10’ (abajo, más detalles). Casi desde su debut en Primera (1976), el ‘Pibe de Fiorito’ y su Bicho Colorado no habían dejado de recibir ofertas para que cambiara de aires, y la entidad de La Paternal logró retener al creciente crack durante cuatro años y medio. Pero el club ya no daba más de sí ante la presión de los más pudientes. “A Maradona no lo podemos mantener, me siento fracasado”, confesó Próspero Consoli, máximo dirigente de Argentinos.

El caso es que, tras las arduas negociaciones y el acuerdo de palabra de varios días antes, el papel no se firmó ante las cámaras hasta el mismo 20 de febrero de 1981, y ese mismo día se celebró en La Bombonera un curioso amistoso entre los dos clubes implicados. Diego Armando jugó una parte para cada equipo: la primera con Argentinos Juniors, la segunda con Boca. En el entretiempo cambió de camiseta y vestuario, obvio, y la vestimenta que dejaba se la regaló a Francis Cornejo, su descubridor. Después, marcó de penalti contra el que hasta minutos antes había sido siendo el equipo de su vida.

Portada de ‘El Gráfico’ con el mítico momento: aún vestido de Argentinos, se viene la auriazul. Fuente: imborrablebloca.blogspot.com

En general fue una exhibición futbolística emotiva y simbólica, pero el ‘10’ no pudo brillar, ni apenas moverse: ¡cuatro días antes había sufrido un tirón en un entrenamiento con el Bicho…! Por cierto, ganó la escuadra colorada, por 2-3. Y solo dos días más tarde debutaría oficialmente en el mismo escenario en la primera jornada del Campeonato Metropolitano, ese que el nuevo Boca ’81 debía ganar sí o sí… En cuanto a Argentinos, Diego nunca más volvería allí.

Algún detalle más de contexto del ‘Pase del Siglo’ de 1981:

– Gracias a las restricciones de la federación argentina (la AFA) a la exportación de talento, y también gracias a la inflexibilidad del seleccionador Menotti, Boca salió deportivamente beneficiado aquel 1981. Diego tenía un precontrato firmado con el FC Barcelona, pero se jugaba su presencia en el Mundial ’82 si dejaba el país (y ya había sido dolorosísima ausencia en Argentina ’78, por decisión del mismo técnico).

– Tras un curso 1980 más que gris, el nuevo presidente boquense, Martín Benito Noel (llegó al cargo ese diciembre), encabezó una auténtica revolución en la plantilla auriazul de cara a la temporada de 1981. Quería por ejemplo volver a conquistar algún campeonato argentino, que se les resistía desde 1976. Maradona en realidad fue la guinda que valía por todo el novedoso pastel. También llegaron otros grandes jugadores como Brindisi, Trobbiani, Morete… Unos lo hicieron mejor y otros menos.

El genio firmante, entre los presidentes Próspero Consoli (Argentinos, izquierda) y Martín Benito Noel (Boca, derecha). Fuente: imborrablebloca.blogspot.com.

– No obstante, como hemos comentado, ni así pudo la entidad ‘xeneize’ lograr un auténtico traspaso: el ídolo costaba demasiado, ya. En realidad, ¡solo fue una cesión por menos de año y medio!, ampliable precisamente tras la Copa del Mundo de España (no sucedería). La revista El Gráfico publicó las mareantes cifras de la operación, que incluía 2,5 millones de dólares que Boca abonó a Argentinos, en realidad 4 porque también se hacía cargo de 1,5 millones de su deuda.

– Pero quizá lo más sorprendente es que nada menos que otros seis jugadores entraban en la operación, y se mudaron de la Ribera a La Paternal: Osvaldo Santos, Eduardo Rotondi, Carlos Salinas, Carlos Randazzo, Miguel Ángel Bordón y el genio Mario Zanabria, estos dos últimos solo cedidos por un año.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

‘D10s’ y Boca: 13 años de paréntesis

Solo la magia puede explicar la increíble comunión del binomio Bombonera/Maradona, aunque el protagonista humano fuera mago. El arte del ‘10’ dejó de entrada una huella asombrosa en la institución de la Ribera, teniendo en cuenta que, en su primera etapa ‘bostera’, Diego Armando apenas lució la camiseta auriazul durante algo menos de un año (bien nutrido de partidos, eso sí: 69, un 40% de ellos amistosos). Debutó el 20 de febrero de 1981 (amistoso de presentación tras su histórico pase de Argentinos a Boca, precisamente un duelo entre ambos clubes) y no paró hasta otro 6 de febrero como hoy, en otro amistoso ¡contra River!, por la famosa Copa de Oro de Mar del Plata.

Entre esos dos hitos todo había sido una locura, claro. Boca y Maradona se necesitaban mutuamente, se querían desde antes. Los ‘xeneizes’ buscaban revalorizarse, tras dos temporadas sin títulos (y un 1980 especialmente pobre), que se zanjaron con el siempre recordado Campeonato Metropolitano de 1981, primer logro colectivo de ‘mayores’ para Maradona. Y, por supuesto, el joven Dieguito cumplió las expectativas, mezcló su mejor fútbol con golazos, liderazgo y magnetismo.

En ese año escaso, el ‘Pibe de Fiorito’ compitió también en el Campeonato Nacional ’81 y en un alucinante tropel de compromisos por varios continentes, que trataban de rentabilizar y sostener su fichaje. Después del 6 de febrero de 1982, la Selección de Menotti se lo llevó concentrado para el Mundial ’82, un encierro de cuatro meses como pocos se han visto.

Y, desde ahí, a ‘La mitad más uno’ le restaba inopinadamente una condena de 13 años, 7 meses y 24 días para que su mesías volviera a jugar con ellos. Porque poco antes de aquel Mundial ’82, Maradona fichó por el FC Barcelona, el club europeo que llevaba un lustro suspirando por su contratación.

La carrera del crack siguió por otros (también gloriosos) derroteros. Pero siempre añoró aquel ambiente de explosiva y gigantesca caja de bombones. Boca lo pasó peor. Tras la marcha del hombre que tan honda impronta colectiva dejó en un año, para el gigante porteño siguió una década casi entera penando por volver a ganar. Más en concreto, entre 1982 y 1988 fue incapaz de levantar un solo título, y llegó a estar al borde de la liquidación, y a jugar con números pintados a mano en la camiseta, que destiñeron…

Sí hubo un oasis tardío. En su también breve época en el Sevilla, el 14 de octubre de 1992, el ya veterano Diego pudo volver a jugar en La Bombonera con la camiseta de Boca, en un amistoso entre andaluces y argentinos en los que actuó un tiempo para cada equipo, ¡y marcó para sus compatriotas! Pero no fue más que una islita de irrealidad, una fiesta: seguía siendo sevillista.

Embed from Getty Images

Por fin, el 30 de septiembre de 1995, aquel paréntesis casi oceánico que se inició el 6 de enero de 1982 se cerró en el estadio olímpico de Seúl (foto superior). Corea del Sur-Boca Juniors, nuevo amistoso de retorno del ídolo al fútbol tras su controvertida sanción por el positivo en el Mundial ‘94. Ahí lució por primera vez su famoso peinado de la franja amarilla, y una semana más tarde pudo volver a encabezar la fila boquense en la abarrotada Bombonera. Tras múltiples vivencias y batallas, Ulises pisaba Ítaca.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

24 de enero, día de Maradona en Japón

Foto: Masahide Tomikoshi/TOMIKOSHI PHOTOGRAPHY.

La Tierra se ha hecho más abarcable con el avance de los medios de transporte, pero en los años 80 aún no lo era tanto. Japón estaba muy lejos todavía, incluso mentalmente, y más aún futbolísticamente. Sin embargo, desde el show del ‘10’ en el Mundial Juvenil nipón de 1979, los aficionados japoneses siempre sintieron devoción por Maradona, que jugó varios amistosos allí en los siguientes años. Curiosamente, dos de ellos tal día como hoy, los días 24 de enero de 1982 y 1987.

La loca gira asiático-americana de Boca Juniors 81-82 contó aún con Diego Armando, que se tiró desde mediados de diciembre de 1981 hasta finales de enero de 1982 disputando amistosos por dos continentes . Había que ganar plata paseando y exprimiendo al crack, por ejemplo para intentar retenerle en la Ribera. En esto último no hubo éxito: a continuación Maradona enlazaría con la superconcentración de la Albiceleste de cara al Mundial ’82 y, tras la Copa del Mundo, ya jugaría para el Barcelona; no volvería a ‘La mitad más uno’ hasta 1995.

En ese viaje interminable, que también llevó a los ‘xeneizes’ a rotar por países tan dispares como Ecuador, Perú, Malasia, Guatemala, México o Estados Unidos, Diego Armando y sus compañeros boquenses jugaron tres encuentros en el país del sol naciente, entre los días 16 y 24 de enero de 1982: dos contra la Selección de Japón ‘A’, ambas en el estadio Olímpico de Tokio, y otra contra el combinado ‘B’, en Kobe. El último amistoso sucedió el 24 de enero de 1982 frente a la ‘A’, con resultado de 0-1 para los argentinos, obra de un ‘10’ que volvió a deleitar.

Con los jóvenes fans nipones. Foto: Masahide Tomikoshi/TOMIKOSHI PHOTOGRAPHY

Quiso la casualidad que, exactamente un lustro más tarde, el ‘Pibe de Oro’, ya consagrado en México ’86, pisara el mismo escenario, pero en un contexto muy distinto. Se trató de un partido benéfico de Unicef, que de nuevo enfrentó al equipo nacional japonés y a un combinado de América Latina. Los foráneos se impusieron por 0-1, y Maradona provocó el tembleque napolitano al jugar 84 minutos, o sea casi todo el compromiso. ¿Por qué?

Aquel segundo 24 de enero era sábado, y había parón en la Serie A italiana. El Napoli capitaneado por Diego Armando estaba en mitad de su primera temporada gloriosa, la que conduciría al Scudetto 86-87. No obstante, en su último partido antes del benéfico, un duelo contra el Brescia (2-1), Maradona solo pudo disputar 62 minutos, hachado varias veces, entre otros por Chiodini. Tanto le dolió que le tuvieron que sacar en volandas del campo, entre el médico y el masajista.

El club le prohibió viajar a Tokio, ¡la prioridad era descansar y recuperarse, el Napoli estaba ante la oportunidad de su vida! Pero, lo decimos una vez más, el ‘10’ nunca toleró bien las órdenes

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Cuando Racing masacró el templo ‘bostero’ (4-6)

“Cuando los boludos decían que el campeonato estaba arreglado para Boca, ¿ahora qué van a decir? Son más boludos que antes”. Declaraciones de Maradona después de llorar la catastrófica derrota de hoy hace 24 años ante Racing de Avellaneda. Fue la ocasión en que más goles le marcaron a un equipo suyo (4-6), y encima en plena Bombonera.

Y razones no le faltaban al ‘10’ para desahogarse, tras la que por cierto también fue su última aparición con el rompedor look de la franja amarilla entre los rizos. Efectivamente, a aquel Torneo Apertura de 1995 le restaban ya solo dos jornadas por delante, y el vapuleo había sacado a los ‘bosteros’ del liderato, que ahora correspondía a Vélez. No lo recuperarían más. La fábula del rey Arturo no iba a materializarse con el ‘Pibe de Fiorito’.

Pero además, las sensaciones fueron mucho peores que el marcador en sí. En el minuto 12, Racing ya ganaba por 0-3. Y pese a que Boca logró llegar al descanso minimizando males (2-3), los de La Academia se volvieron a despegar fácil (2-5 en el minuto 60). A partir de ahí, maquillaje. Tres goles del ‘Mago’ Rubén Capria, dos del ‘Piojo’ López y otro de Marcelo Delgado resituaban en la carrera por el título a los dirigidos por Miguel Ángel Brindisi, aquel crack que coprotagonizó junto a Diego el triunfo del Metro ‘81. El equipo visitante y los hinchas lo celebraron a tope en el mismo campo.

¿Y Diego Armando? Él no anduvo mal, contribuyó directamente a tres de los cuatro goles de su bando (un penalti anotado, dos asistencias). Pero la derrota era lo que le faltaba, tras haber desaparecido de la circulación durante varios días, y haberse incorporado a la concentración boquense solo horas antes del trascendental duelo entre dos de los tres de arriba de la tabla.

Fue solo la segunda mala noticia para el ‘10’ en el mismo y fatídico día. Porque, hasta poco antes del pitido inicial, se celebraron las elecciones presidenciales de Boca, ganadas por un joven empresario. Era un tal Mauricio Macri que, con los años, llegaría a presidir también la nación. Diego no solo prefería al tándem que le trajo de vuelta al club de su corazón (Antonio Alegre-Carlos Heller), sino que pronto empezaría a chocar con la forma de gobierno de Macri, y más tarde con su ideario político.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

La afición que animó a 12

Letras gigantes en La Bombonera.

El sagrado templo ‘xeneize’ se vistió de gala una vez más hoy hace 26 años, en 1993. A priori el cartel no decía mucho, o no mucho más que en cualquier otro partido en La Bombonera: 12ª fecha del Torneo Apertura (que constaba de 19), Boca Juniors (relativamente descolgado) contra Newell’s Old Boys (colista). Pero no, era día de doble escalofrío colectivo: el campeón mundial Menotti retornaba al banquillo auriazul. Y, sobre todo, en el bando contrario… ¡Maradona!

Casi 12 años más tarde, el ‘Pibe de Oro’ volvía a jugar un partido oficial en La Bombonera, por mucho que ya la hubiera pisado con el Sevilla poco más de un año antes. Fue un amistoso donde, por cierto, Maradona lució ambas camisetas, pero marcó con la de Boca…

Desde su retorno al campeonato de su país con Newell’s, en octubre de ese mismo 1993, Diego Armando salía a homenaje por comparecencia. Sus compatriotas llevaban sin verlo en el campeonato argentino desde 1981, y ya estaba considerado mito transversal, por encima de los colores de las aficiones. Sin embargo, las explosiones anteriores de júbilo colectivo empequeñecerían con respecto a la vuelta del hijo pródigo al templo ‘bostero’.

De hecho, Boca salta al césped un poco antes que el rival, como para dejar como plato fuerte la entrada de ‘D10s’ capitaneando al plantel visitante. Ya desde los minutos previos a su aparición, las ovaciones y cánticos situándole como objeto de culto son constantes en La Bombonera. Una bandera enorme, auriazul, se despliega en la tribuna de ‘La 12’ y la cubre casi por entero, con el nombre del ídolo estampado en letras gigantes.

Vestido de Newell’s, pero mito transversal.

El verde es un caos de cámaras, autoridades y hasta espontáneos, e incluso el pitido inicial se retrasa un poco ante tamaño desconcierto. El propio ‘Pelusa’ recibe un par de placas, tanto la institucional de su ex club como la de una representación de la hinchada. También se abraza con Menotti, ese viejo amigo-enemigo de los 70. Pero llega un momento que el ‘10’ parece aturdido, ya no sabe ni dónde ir entre el bullicio.

Por fin, el pasto se despeja de intrusos y empieza el fútbol. En realidad, el partido tiene muy poca historia: 2-0 claro para Boca, que lo hace mucho mejor que en apariciones anteriores (por algo cambió de técnico). El capitán de Newell’s sigue sin recuperarse de los problemas musculares que le aquejan desde la reciente Repesca premundialista contra Australia, y actúa “casi cojo”, revelará tras el choque. Solo deja destellos en mitad del gris oscuro general de su escuadra.

Eso sí, quizá como parte del homenaje… los jugadores de Boca no le hacen ni una sola falta, un respeto físico que rara vez (¿o nunca?) sintió ni sentirá en su carrera.

Prolegómenos y goles:

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

‘D10s’ regresa al River-Boca

Enzo y Diego.

El superclásico del fútbol argentino recuperaba estandarte hoy hace 24 años, el 26 de noviembre de 1995. El último Maradona se batía en su última etapa profesional, de vuelta a Boca Juniors, con el reto de volver a hacerle campeón. Su único año anterior en Boca (1981) se saldó con un título Metropolitano –la liga de entonces- y cuatro Boca-River disputados, con cinco goles maradonianos. 14 años y 25 días después, volvía a jugar el partido de los partidos de su país.

Si Argentina entera se detiene a la hora del superclásico, qué decir de aquel choque de gigantes en el Monumental, correspondiente a la jornada número 16 (de 19 totales) del Torneo Apertura ‘95. Boca iba líder pero Vélez acechaba cerca; River no tenía ya nada que hacer, pero contaba con un equipazo (Francescoli, Ortega, Gallardo…) y ganas lógicas de que su enemigo máximo no triunfase.

Y por supuesto, Maradona. A la escuadra de los amores del ‘Pibe de Oro’ se le habían resistido mucho los títulos desde su marcha en 1982. Apenas estuvo un año en ‘La mitad más uno’, pero sus proezas técnicas, su identificación absoluta con la camiseta y la posterior escasez de alegrías en casa ‘bostera’ hacían recordar aquella temporada como un lejano paraíso. Había tenido a River enfrente otras dos veces, en sendos amistosos (en el 82 aún con Boca, en el 84 con el Napoli). Pero esto era otra cosa: el redentor había vuelto, incluido el guiño de su amarilla franja en el pelo.

Embed from Getty Images

Y, por si fuera poco, el entrenador de enfrente se llamaba Ramón Díaz. Retirado como futbolista meses antes en Japón, el ex amigo juvenil del crack ya se había hecho con el timón del banquillo ‘millonario’, un barco al que llevaría muy lejos. Hacía años que no se hablaba con Diego Armando, al que acusaba de haber vetado de la Selección (el ‘10’ siempre lo negó).

Y, por si no bastase aún, los malditos rumores. Días antes del duelo, Maradona había tenido que desmentir con fiereza que hubiera dado positivo en otro control antidoping. Era falso pero, medio deprimido y medio iracundo, desapareció durante un tiempo de la vida pública, sin mucha explicación. Volvió, eso sí, para el partidazo: era el capitán, no podía faltar.

¿El fútbol en sí? Muy poquito (0-0). Como pasa a menudo, las expectativas sepultaron un mano a mano cargado de prudencia y nervios. Diego le puso ganas y gotas de calidad, e intentó decidir, pero no lo consiguió. Vélez se colocó a dos puntos de los ‘xeneizes’. El título del retorno maradoniano parecía hecho, pero la realidad empezaba a torcerse.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Globo perfecto contra San Lorenzo de Almagro

Dos capturas del momentazo.

¿Quién no ha oído hablar del tan manido “devolvió el precio de la entrada”? Pues el ‘10’ siempre dejaba algo como para que el espectador sintiera eso. Pero a menudo no se conformaba con el comido por servido: le regalaba al hincha una generosa propina. Por ejemplo, en aquel Boca-San Lorenzo de Almagro que tuvo lugar en La Bombonera tal día como hoy, en 1981.

Faltaban tres jornadas para terminar la fase de grupos del Campeonato Nacional, uno de los dos torneos de la Primera División argentina por entonces (el Boca de Diego Armando había ganado el anterior, el Metropolitano ’81).

Los ‘xeneizes’ llevaban encarrilada la clasificación para cuartos de final, y Maradona venía de firmar un triplete solo una semana antes, con dos lindos goles de vaselina ante Instituto de Córdoba. Pero ante San Lorenzo protagonizó un globo más, mejor aún si cabe: uno de los más espectaculares de su vida. Recordemos que logró 12 en el conjunto de su carrera, por lo que concentró el 25% en solo ocho días…

Boca triunfó por 3-0, y el segundo tanto (minuto 56) vino de esta espectacular manera: el ‘Pibe de Oro’ recibe en el pico del área grande con el rival Veloso delante, le encara haciéndole recular, amaga y clava un impresionante globo cruzado hacia la escuadra opuesta, por encima de Veloso y del portero Cousillas. La hinchada ‘bostera’ se quemó las manos de aplaudir… ¡Disfruten ustedes también!:

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una o ayudar a que exista, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Cuatro goles para la eternidad

Cuatro fotogramas de otros tantos goles.

En el álbum dorado de Diego Armando Maradona, el 9 de noviembre es una fecha que centellea entre las que más. Tal día como este, allá por 1980, marcó cuatro goles por primera y última vez en su vida profesional. Y no se los hizo a cualquier equipito, sino a Boca Juniors, gigante del fútbol rioplatense al que se sumaría solo meses después. Y, lo rara vez visto: la todavía afición adversaria aclamó su proeza. ¿Cómo no iba a ir…?

Situémonos. Se disputaba la antepenúltima jornada del Campeonato Nacional ’80, y Argentinos Juniors tenía la suerte de contar aún con el superclase Dieguito, aunque cada vez estaba más claro que no había dinero para seguir reteniendo al figurón durante mucho más. Y el Bicho Colorado escogió el estadio de Vélez Sarsfield –mucho más grande que el suyo- para recibir al coloso auriazul. Un ‘grande’ en horas bajas, pero seguía siendo Boca.

Ambos equipos luchaban por clasificarse para cuartos de final del torneo, con más posibilidades para Argentinos. Por todo esto, la motivación de Maradona y compañía era máxima. Pero había algo más: el factor Gatti.

Hugo Gatti, el veterano, excéntrico y lenguaraz portero boquense, había cometido el error de cabrear al joven ‘Pibe de Oro’. Días antes, en un periódico de provincias, vino a decir que se exageraba con su talento, y que su físico le invitaba a pensar que en unos años sería un “gordito”… Sus palabras fueron repicadas en otro medio de la capital justo en la víspera del choque, y el morbo ya estaba servido. Porque las críticas siempre fueron combustible para el ‘10’…

Así que la venganza fue terrible. Argentinos se impuso por 5-3 en un partido loco, en el que adquirió más ventaja en la segunda parte. Y cuatro de los tantos, esas saetas al parlanchín, fueron obra del ’10’: un penalti, dos tiros de falta, un mano a mano. En resumen:

– El primero, a los 23 minutos (1-1): centra Diego, ¡de rabona!, y la bola pega en la mano de un adversario. Penalti, porque es dentro del área: él mismo transforma la pena máxima con enorme clase y suavidad, engañando totalmente a Gatti.

– El segundo, a los 42 (3-2): una de las grandes genialidades de toda la trayectoria maradoniana. Al crack hacen falta cerca del lateral derecho del área grande, y aprovecha el despiste general para levantarse rápido y chutar desde ahí, con no mucho ángulo. El balón vuela sobre cabezas amigas y adversarias, pega en el palo largo y entra.

– El tercero, a los 48 (4-2): Pasculli le envía por alto un pase perfecto y baja el balón con el pecho, desmarcado en la corona del área. Aprovechando el bote, solo ante Gatti, se la toca con el exterior de la zurda hacia el palo más lejano.

– El cuarto, a los 75 (5-2): brillante pared del ‘10’ con Espíndola, y el fenómeno es cazado por un zaguero en ese complicado límite entre dentro y fuera del área. El árbitro dice que fuera, pero da igual: el ‘Pibe de Oro’ clava la falta por la escuadra…

Al final del choque, los derrotados seguidores de Boca incluso se adelantan a la hinchada de Argentinos en el famoso coro: “Maradoooooo…”. Y el chaval se conmueve: “Me dieron ganas de llorar”.

Epílogo: con este resultado, Argentinos Juniors se clasificó para cuartos, pero allí fue rápidamente eliminado. Era lo lógico: en el cruce no pudo estar su Maradona, concentrado con la Selección.

De hecho, después de su clamoroso póker, Diego solo pudo disputar otros dos encuentros oficiales -y un puñado de amistosos- vestido de colorado. Tras agotadoras negociaciones y mucha plata de por medio, meses después pasó a otra dimensión. El 20 de febrero de 1981 jugó un simbólico amistoso en La Bombonera, nada menos que Boca-Argentinos: el primer tiempo con la camiseta del equipo donde nació y creció, el segundo con la de su inminente amor eterno.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com