De 16 dentro a 5 fuera

109 penaltis lanzados a lo largo de la carrera maradoniana en choques de competición oficial ya dan como para trazar estadísticas significativas. Entre ellas, las rachas mejores y peores que vivió el crack desde los once metros. Lo más extravagante es que el final de la primera significó el pistoletazo de salida de la segunda…

– La mejor: 16 penaltis seguidos dentro. Se inicia cuando el ‘10’ marcó el suyo en la tanda de semifinales del Mundial de Italia 1990, el día que Argentina eliminó al anfitrión en el San Paolo napolitano (Diego había desperdiciado su última pena máxima días antes, en cuartos frente a Yugoslavia). Y termina en la 1ª jornada del Torneo Clausura argentino de 1996, cuando Boca se impuso por 4 a 0 a Gimnasia y Esgrima de Jujuy (8 de marzo de 1996).

Entre un extremo y otro de la serie, el ‘Pibe de Oro’ se mostró infalible ocho veces con el Napoli (entre Serie A, Copa de Europa y Coppa Italia); tres con el Sevilla (Liga española y Copa del Rey); una con la Albiceleste (frente a Dinamarca, en la tanda de desempate de la Copa Artemio Franchi de 1993, su último título oficial); y otras dos con Boca en 1995.

Las otras dos mejores rachas de ‘penales’ convertidos sin mácula son 15 (1983-1986) y 13 (1978-1979).

– La peor: 5 penaltis consecutivos errados. Algo más un mes después del último gol de la impresionante racha de 16, Maradona tuvo ocasión de volver a disparar desde el punto fatídico en la 6ª jornada del citado Torneo Clausura de 1996 (13 de abril de 1996), en el duelo Newell’s-Boca. Su chut pegó en el poste y salió, y sus auriazules cayeron por 1-0.

Recuerdo de una época de pesadilla desde los once metros. Foto: urogol.com.

Hasta entonces, el astro nunca había fallado más de dos penaltis consecutivos. Por eso, nadie podía imaginar que solo era el nacimiento de una de sus grandes pesadillas deportivas: ‘La maldición de los cinco penales’. Pues sí: entre ese 13 de abril y el 7 de agosto, Maradona desperdició otros cuatro lanzamientos en el mismo campeonato, tres de ellos atajados por los arqueros y otro de nuevo a la madera.

En honor a la verdad, directamente ese trauma afectó muy poco a la cosecha boquense de puntos (como mucho supusieron la pérdida de un par en total). Pero los penaltis errados sí contribuyeron a la progresiva depresión individual y colectiva de aquel Boca que no pudo salir campeón. Los dos últimos lanzamientos de su carrera, ambos en 1997, fueron dentro.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

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