17 duelos Boskov-Maradona

El gran Vujadin Boskov. Foto: calcio.fanpage.it

Era tan imprevisible, tan desequilibrante, tan condicionante… que todos los entrenadores que se enfrentaron a sus equipos compartieron una misma pregunta capital: ¿cómo parar a Maradona? A menudo, cambiaban incluso su forma habitual de defender solo porque enfrente estaba ‘Él’.

No era una tarea sencilla para los técnicos adversarios. Pero seguro que también se trataba de un reto y un honor para ellos enfrentarse al número uno. Y la pregunta que surge es, ¿quién se encontró más a menudo con esta preocupación?

La respuesta lleva el nombre de Vujadin Boskov, un mito de los banquillos y autor de frases mitificadas como “fútbol es fútbol”. 17 veces se midió al ‘Pibe de Oro’ en partidos oficiales, cuando entrenaba al Sporting de Gijón (4), al Ascoli (2) y, sobre todo, a su célebre Sampdoria de Génova (11). En estos dos últimos casos, compartió la era gloriosa del Calcio con el Napoli de Maradona, cuyo reinado terminó de derrumbar.

El serbio Boskov –por entonces, yugoslavo- fue primero un extremo derecho internacional. Y, desde antes incluso de quitarse las botas (porque comenzó como entrenador-jugador), no paró en una nutrida carrera de cuatro intensas décadas en los banquillos. Dirigió a equipos pequeños, medianos y grandes de ligas como la italiana, la española, la suiza o la neerlandesa, así como a la selección de su país. Y se ganó a la mayoría de sus entrenados como maestro de la motivación, e incluso con su capacidad de realizar entrenamientos amenos.

Conquistó títulos, como una Liga y dos Copas del Rey con el Real Madrid en sus tres campañas en la ‘Casa Blanca’ (1979-82), o una Copa de los Países Bajos con el ADO Den Haag. Pero su obra cumbre fue precisamente la Samp, todo un outsider venido a más y con mayor espíritu ofensivo que la mayor parte de los italianos. Allí ganó una Recopa (89-90), dos Coppas italianas (87-88 y 88-89) y, por encima de todo, el Scudetto 90-91, único de la historia de la entidad. Por eso, este recuerdo de la afición en un partido a domicilio al poco de su fallecimiento, en 2014:

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Por detrás de Boskov, figuran otros italianos –o que entrenaron en el bel paese-, como Luigi Radice (14 duelos contra Diego, cuando dirigía a Torino, Roma y Bologna); o Giovanni Trapattoni, Osvaldo Bagnoli y Sven-Goran Eriksson (12 cada uno). Los primeros argentinos de este ranking son Carlos Griguol, José Omar Pastoriza, Reynaldo Volken y Juan Carlos Lorenzo, con 10 por barba.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes y datos acerca de la carrera del ‘10’, como los que acabas de leer. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

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La paradoja de Ottavio Bianchi

Ottavio Bianchi. Foto: rivistalaroma.it.

Entrenador y estrella chocan a menudo, y más cuando hay personalidades fuertes de por medio: ¿alguien duda de que la de Maradona lo es?

El ‘10’ tuvo 20 técnicos en su larga carrera, incluso menos porque tres de ellos fueron meramente circunstanciales. Y con unos cuantos, el crack se enemistó alguna vez. Fue una pelea literal con Bilardo en el Sevilla; tuvo sus más y sus menos con Menotti en la Selección, sobre todo cuando le excluyó del Mundial ’78; qué decir de su gresca continua con el estricto Udo Lattek en el Barça; con Marzolini, en Boca, tampoco hubo feeling perfecto…

Pero, cada vez que a Diego le preguntan por el peor entrenador de su vida como futbolista, sobresale un nombre: Ottavio Bianchi, en el Napoli. En una entrevista para la revista argentina El Gráfico, en 2007, respondía concretamente esto del bresciano: “No sa­bía na­da y te­nía un equi­pa­zo. Era una co­sa la­men­ta­ble”.

El ‘míster’ bresciano, poco dado a la sonrisa y al halago fácil, en general no era muy querido por la volcánica plantilla partenopea. La paradoja es que, con Bianchi en el banquillo napolitano (1985-89), Maradona logró los mejores éxitos de clubes de su vida deportiva: el primer Scudetto de la entidad (86-87), una Coppa Italia (el mismo 86-87) y la Copa de la UEFA (88-89).

Pero por otro lado, Bianchi puede presumir de que fue quien más veces tuvo la ocasión de dirigir al genio: 161 partidos oficiales, todos con el Napoli. Los siguientes vienen lejos: son Carlos Bilardo, el único que ha dirigido a Diego en tres ámbitos diferentes (la Selección, Sevilla y Boca), con 73 encuentros de competición oficial; y Albertino Bigon, el otro ‘napolitano’ (62).

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