El tiro libre que superó a la razón

¿Puede algún gol de la historia del fútbol competir con la cabalgada maradoniana ante los ingleses en México ’86? Quizá no, pero quizá sí. Aquí recordamos otro candidato muy distinto, y firmado por un tal… Maradona.

Hace 34 años (1985), un 3 de noviembre como hoy, aquel Napoli que contaba con el ‘Pibe de Oro’ por segundo curso se enfrentaba en San Paolo a la Juventus de Turín. Cada temporada, ese es el partido del año en el feudo partenopeo. La Juve es el rival más odiado en la capital del sur de Italia, a la par que tradicional ganador del Scudetto. Como muestra de por dónde volvían a ir los tiros, se cumplía la 9ª jornada de la Serie A 85-86, y la squadra bianconera había vencido sus ocho primeros compromisos…

El duelo se disputó en un estadio atestado y sobre un terreno de juego lamentable, convertido en marisma por las lluvias. No se podía aspirar a mucho más que brega y jugadores embarrados, hasta el minuto 72: Una obstrucción dentro del área juventina es castigada por el árbitro Redini con tiro libre indirecto y un poco escorado a la derecha, a poco más de 12 metros del arco.

La barrera, formada por seis turineses, está a unos cinco o seis metros de donde se coloca el balón (según la ley, deberían ser 9,15…). Junto al esférico, los napolitanos Pecci y Maradona; el primero, revelará el argentino, no quería dejarle chutar a puerta, ¡no había hueco ni distancia…!

El chut, en ‘La Domenica Sportiva’ (RAI) del día de autos.

Si no lo saben, ya se lo imaginan: música arbitral, dos blanquinegros se echan casi encima, toque corto de Pecci y caricia paranormal de la zurda mágica. El golpeo le imprime una rotación inexplicable a la pelota, que parece ir casi a cámara lenta: sube hasta superar la empalizada humana por poco, y cae con efecto (¿celestial o diabólico?) justo bajo el larguero del meta Tacconi. No es que vaya muy pegado a la escuadra, pero ni el portero ni nadie se lo esperaban: su estirada solo embellecerá la foto.

¡Pecci tenía razón, no había espacio para hacer aquello!, pero el ’10’ puso en entredicho los límites de la física. 1-0 para el Napoli, único tanto del partido, y primera victoria dieguil contra la Vecchia Signora (vendrían muchas más). Con ustedes, el más genial gol de falta de todos los tiempos.

P.D. La enciclopedia ‘Maradona, obras completas’ recoge un sinfín de pasajes de la carrera del ‘10’ y del fútbol de su tiempo, como este mismo. Si te interesa hacerte con una, escríbenos:

moc@archivodefutbol.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *